Corte Suprema Mexicana 2014 se pronuncia en torno a la relación DIRECTA para la deducción de los gastos para efectos del Impuesto a la Renta

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Alan Emilio en Iquitos, Loreto 2016

♪ ♫ ♩ ♬ ♭ Ay, ay, ay, ay, canta y no llores, porque cantando se alegran cielito lindo los corazones♪ ♫ ♩ ♬ ♭. No solo es Perú, o Chile, sino Colombia y México. Pero algunos siguen pensando que la tierra es cuadrada.

Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Amparo directo en revisión 6161/2014.

PONENTE: Ministro ALFREDO GUTIÉRREZ ORTIZ MENA

“el hecho de celebrar un contrato de prestación de servicios con una persona moral y asumir la obligación de pagar los viáticos y gastos de viaje para los trabajadores de la empresa contratada, si bien para el derecho común encuentra asidero en el principio de libertad contractual, en el ámbito fiscal, específicamente en la Ley del Impuesto sobre la Renta implica que no se cumplieron las condiciones y requisitos a que se encuentra sujeta la deducción de tales erogaciones, sin que tal situación justifique realizar el control de constitucionalidad sobre la norma que se reclama, ya que la violación aducida no es consecuencia de su aplicación ni de su interpretación, sino de la situación concreta y particular en que se ubicó la quejosa, aspecto que representa un impedimento técnico para contrastarla con el texto constitucional.”

Cabe resaltar que la Corte Suprema Mexicana resalta que la sala responsable estableció que las erogaciones cuya deducción admitió el legislador federal, únicamente corresponderá a aquellas que se realicen en relación con personas que directamente tengan una relación laboral con el contribuyente o le presten servicios personales independientes.

El motivo por el cual fue rechazada la deducción a la actora en el juicio de nulidad, fue porque no acreditó que las personas en favor de quienes se realizaron tales gastos por concepto de viáticos tuvieran con ella una relación de trabajo personal subordinado o que le estuvieran prestando servicios profesionales, y que si bien existe un contrato entre la actora y **********, no hay ninguno que la vincule con las personas que generaron los gastos referidos, así que debía rechazarse dicha deducción.

Por lo que estimó que las personas en cuyo beneficio realizó la actora, los gastos declarados como viáticos y gastos de viaje, no reúnen las características necesarias para considerar que le estaban prestando un servicio profesional, que es en el supuesto en el que según ella se ubican, pues el artículo 32, fracción V, de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, se refiere únicamente a personas físicas cuando hace mención de que los beneficiarios de viáticos y gastos de viaje deben tener con la contribuyente una “… relación de trabajo con el contribuyente en los términos del Capítulo I del Título IV de esta Ley o deben estar prestando servicios profesionales”, además de que por su propia naturaleza sólo las personas en lo individual y no las personas morales son susceptibles de incurrir en gastos de hospedaje, alimentación y transporte, ambas figuras están reguladas por el Título IV de dicho ordenamiento, relativo precisamente a las personas físicas.

Se determina que, la actora no puede, con base en el contrato mencionado, justificar la deducibilidad de erogaciones que hizo al margen o en contra de lo expresamente pactado en él, pues ahí se estipuló que sería **********, quien cubriría los gastos en los que incurriera su personal al prestarle servicios a la actora (para que al final le fueran cargados al costo total del servicio), y no ésta de manera directa, como de hecho dice que lo hizo, lo cual haría presumir que más bien fueron causados por personas que ni siquiera con tal empresa tenía alguna relación jurídica, pues en el contexto contractual citado, la conducta adoptada por la actora resulta inexplicable.

Así, el tribunal colegiado señala que en virtud de que la regla general prevista en el artículo 32 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta es que no son deducibles los gastos de viaje y viáticos, los términos específicos y excepcionales conforme a los cuales pueden llegar a deducirse deben ser interpretados en forma literal y estricta, de manera que únicamente lo serán aquéllos que se hubieran pagado a personas que tengan con el contribuyente una relación de trabajo personal subordinado (hipótesis que la propia actora descartó), o bien que le presten un servicio profesional independiente (como aquélla pretende), lo cual de ninguna manera se colma en este caso, pues el tipo de servicio que recibía o recibe la actora no es directo ni independiente, sino que se lleva a cabo por medio de personas empleadas de **********, que no tienen con la actora ninguna relación jurídica (laboral o de cualquier otra clase), sino meramente material, además de que en el contrato respectivo, expresamente se estableció que sería esa empresa quien cubriría los gastos en los que incurriera su personal al prestarle los servicios que requiere la actora para incluirlos en el costo total del servicio.

Por tanto, se sostiene que si los gastos facturados están a nombre de personas distinta a ella, sin que se advierta dato alguno que indique que tales personas le presten un trabajo personal subordinado, pues ella misma dijo que no contaba con empleados, o que le prestaran un servicio profesional independiente, ya que como dijo la demandada no hay ningún contrato o cualquier otro documento que las vincule con la actora de esa forma, y por el contrario existe un contrato de prestación de servicios celebrado con una persona moral, según el cual sería ella como prestadora de servicios de recursos humanos, y no la actora, quien cubriría los gastos en los que incurriera su personal al prestarle servicios a esta última, los cuales serían posteriormente cargados, sumados o trasladados al costo total del servicio pactado por ambas, y que no puede ser, entre personas morales, un servicio profesional, de ahí la imposibilidad de que la actora dedujera tales gastos.

Finalmente el tribunal colegiado, concluye que, aun cuando pueda considerarse, que la propia autoridad fiscal reconoció que los gastos citados estaban destinados al personal de********** para la prestación de servicios en beneficio de la actora, se debía reiterar que eso no es suficiente para considerar que los gastos son deducibles, pues ese esquema de operaciones no se traduce en considerar a los empleados de dicha empresa como personas que prestan a la actora un servicio profesional independiente, pues tal vínculo en todo caso, sólo podría existir con la prestadora del servicio, pero nunca con la actora, quien sólo es la beneficiaria o destinataria material de ciertos recursos humanos, pero con los cuales no tiene ningún vínculo de carácter jurídico, tal como incluso se llegó a consignar en la tercera de las cláusulas pactadas en el contrato; de ahí lo fundado de los argumentos hechos valer al respecto.

Que aún y cuando pudiera considerarse que la propia autoridad reconociera que los gastos citados estaban destinados al personal de **********, para la prestación de servicios en beneficio de la actora, ello no es suficiente para considerar que los gastos son deducibles, pues ese esquema de operación no se traduce en considerar a los empleados de dicha empresa como personas que prestan a la actora un servicio profesional independiente, porque tal vínculo sólo podría existir con la prestadora del servicio, pero nunca con la actora, la cual sólo es beneficiaria o destinataria material de ciertos recursos humanos.

Que por tanto, la actora no acreditó la deducibilidad de los gastos efectuados en cantidad de **********, por concepto de viáticos y gastos de viaje.

Descargad la sentencia en el siguiente enlace web:

mexicana-corte-suprema-alan-emilio

Alan Emilio Matos Barzola

Expositor Experto en materia Tributario Contable a nivel nacional
Experto en material procesal ante SUNAT, Tribunal Fiscal, Poder Judicial y el Tribunal Constitucional 

Semana del Cierre Tributario y Contable Anual 2016 desde Lima (y virtual a nivel nacional) desde el 12 al 16 de diciembre 2016

PD: ¿Osea la Corte Suprema del Perú, de Chile, de México, de Colombia (Consejo de Estado) …. todos están equivocados? ¿Los máximos entes jurisdicionales de todos estos países no saben de Tributación?  Ya imagino si la tesis de causalidad “instantánea y sin mayor discusión o revisión (automática) hubiese ganado, ya imagino las frases “grandes maestros de la tributación”, “excelsos tributaristas de prestigio”, “honoris causa y laureles deportivos YA, YA”, “mi héroe”. Pero como perdió esa tesis ….. 

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