STS 3054/2013 Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo de España emite Sentencia en Casación. Indica que el contribuyente debe probar los gastos que resulten necesarios para la obtención de los ingresos así como que existe una relación directa entre ingresos y gastos

Alan Emilio en Arequipa 2015
Alan Emilio en Arequipa 2015

Mediante Sentencia STS 3054/2013, de fecha 30 de mayo del 2013, la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo del Reino de España resuelve el recurso de Casación interpuesto por el contribuyente Dow Chemical Ibérica, S.L., contra la Sentencia emitida por la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional española en torno a la liquidación del Impuesto de Sociedades español de los ejercicios 1999 a 2002.

Las alegaciones de la representación procesal del contribuyente fueron que las operaciones estaban contabilizadas, que existían contratos ( Y Olè la causalidad amplia!!!), que si existen facturas que gozan de fuerza probatoria mercantil y que si fueron aportados, que los contratos especifican los servicios y que éstos suponen un beneficio para la entidad que permitiá aumentar su rentabilidad.

La sentencia impugnada indicó lo siguiente:

La Sala entiende que, partiendo de que la contabilización de un gasto por si mismo no presupone su deducibilidad, sino que como se ha expuesto con anterioridad, es necesario probar que dichos gastos resultan necesarios para la obtención de los ingresos así como que existe una relación directa entre ingresos y gastos, requisitos que siendo de la incumbencia de la parte, no han sido suficientemente acreditados, la conclusión que se alcanza es la no deducibilidad de los expresados gastos, que en consecuencia deben reputarse como una liberalidad, como ha declarado esta Sala en sentencia de 8 de octubre de 1996 , en que declarábamos: “la asunción de un gasto que no le corresponde (aunque se haga por convenio o acuerdo) no deja de ser un acto de mera liberalidad hacia la otra sociedad, aún cuando ello de una manera indirecta pueda redundar en un posible beneficio para la recurrente, dado que dicho gasto no está revestido del carácter de necesidad o esencialidad que debe presidirle en orden a la obtención de los beneficios para su consideración como gasto deducible“.

Conforme a los criterios antes expuestos, el beneficio obtenido se debe de predicar de la entidad que pretende la deducibilidad del gasto. En este sentido, la Sala considera que la existencia de una factura, que globalmente comprende los servicios descritos, sin reflejar al detalle los servicios que pretende amparar, no puede ser acogida en el ámbito de la aplicación de un beneficio fiscal, que impone una interpretación restrictiva del mismo. Por otro lado, el método seguido para la distribución de los gastos por el concepto de “servicios de Administración”, viene a corroborar la amplitud y la generalidad ambigua de esos gastos, que a dicho concepto se imputan, y que son calculados no por su coste real, sino acudiendo a unos parámetros en los que se incluyen promedios en relación con otras compañías participantes. Por ello, la Sala entiende que las facturas presentadas por la entidad recurrente, más que corresponder a la retribución de servicios prestados, lo que hacen es reflejar un reparto, prima facie, de costes estructurales que debe soportar la matriz con el fin de sostener su eficacia empresarial y organizativa.

El Tribunal Supremo evaluando la sentencia impugnada concluye que ni estaba demostrada la realidad de la prestación de los servicios, ni éstos resultaban necesarios a la empresa.

Resulta trascendente dar lectura a lo expresado por el Tribunal Supremo en la página 13 de esta sentencia:

Pero es que además, la entidad recurrente olvida que la conclusión que alcanza la Sala tiene que ver no solo con la realidad de la prestación de los servicios sino también con la “innecesariedad” de los mismos, en el sentido que debe darse a dicho término, según antes se expuso, así como con el carácter de las facturas, que no reflejan servicios concretos, sino “costes estructurales que debe soportar la matriz con el fin de sostener su eficacia empresarial y organizativa”. Por tanto, no existen justificación suficiente para el reproche que la recurrente realiza a la sentencia y el último motivo debe ser igualmente desestimado.

Alan Emilio Matos Barzola

Especialista en Derecho Tributario y en Normas Internacionales de Información Financiera

Expositor experto en materia tributario contable

Sentencia Tribunal Supremo Español Alan Emilio Matos Barzola

¿Moraleja? La Alta Jurisprudencia internacional, tanto de España como de Chile exponen que es una fàbula pregonar lo amplio, desmedido y elusivo, ya que la trascendencia de la deducibilidad debe identificarse en su contexto inevitable e indispensable (ineludible).

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